El Far de Ses Coves Blanques, en San Antonio, presenta «Miratges Reales«, la nueva exposición individual de Elisabeth Louy, comisariada por Nina Vagić. La muestra reúne una serie de obras realizadas directamente sobre espejos antiguos, un soporte que introduce el reflejo, y, con él, la propia presencia del espectador, en el característico lenguaje de línea de la artista.
Elisabeth Louy nació en Nueva York, hija de padres persas, y se crió entre Italia y Estados Unidos, donde estudió Arte y Anatomía en Nueva York y Los Ángeles antes de iniciar su carrera artística en el Manhattan de los años ochenta y noventa, una época de la que conserva recuerdos que van desde conversaciones con artistas emergentes en el Soho hasta noches en Studio 54. A principios de los 2000 dejó atrás Nueva York rumbo a Europa, y aunque Ibiza no iba a ser su destino final, una visita a la isla en 2002 cambió por completo el rumbo de su vida, y desde entonces reside en ella.
Su obra se caracteriza por un dibujo de un solo trazo, sin levantar el pulso, con el que logra transmitir emociones esenciales, una técnica que ha ido incorporando materiales como acrílico directamente de la botella, fotografías propias o el grabado sobre espejos con punta de diamante.
En «Miratges Reales», figuras femeninas, personajes velados, paisajes, árboles y referencias al imaginario mediterráneo y fenicio aparecen grabados sobre superficies que cambian según la luz y el espacio que las rodea. Louy lleva más de quince años coleccionando espejos antiguos, procedentes de mercados de antigüedades y bazares de todo el mundo, así como piezas de su propia colección familiar; las marcas del paso del tiempo, las pátinas y las imperfecciones de estos objetos forman parte de las obras y establecen un diálogo entre la memoria del propio espejo y las imágenes que la artista graba sobre él.
El recurso al reflejo conecta además con la herencia persa de Louy y con la tradición de las superficies espejadas en la arquitectura persa, una referencia que en esta muestra se convierte en una propuesta muy personal: la línea grabada permanece fija, mientras la imagen reflejada se transforma continuamente con la presencia de quien la mira.
La exposición se inaugura el viernes 25 de septiembre de 2026, de 18:30 a 21:30 horas.
Se puede visitar hasta el 10 de octubre 2026, de martes a viernes de 18:00 a 21:00 horas y los sábados de 10:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 horas, permaneciendo cerrada los domingos y lunes, aunque también se ofrece la posibilidad de concertar visitas con cita previa.
Una cita para descubrir cómo el pasado, literalmente, puede seguir devolviendo la mirada.