En la carretera que une Ibiza con Santa Eulalia hay un espacio que forma parte de la memoria colectiva de la isla. Un sitio que, generación tras generación, ha sido punto de encuentro para desayunar, parar a tomar algo o disfrutar de una comida casera. Se trata del Bar Can Beia.
Desde que abrió sus puertas en 1932, Can Beia ha sido mucho más que un bar de carretera. Durante décadas, residentes, trabajadores, familias y viajeros han convertido este rincón en parada obligatoria, un clásico ibicenco de esos que siempre apetece visitar. Ahora, casi un siglo después de su apertura, comienza una nueva etapa de la mano de Sonia, su nueva propietaria, que ha sabido entender perfectamente la esencia del lugar para darle un aire renovado sin perder ni una pizca de su identidad.
El resultado es un espacio renovado, con una decoración de marcado estilo ibicenco, cálida, rústica y acogedora. Sigue siendo ese Can Beia de siempre, pero con un aire fresco que se nota desde el primer momento.
Su propuesta gastronómica mantiene el alma de la cocina tradicional de la isla, con una carta pequeña y cuidada, tapas diarias y un atractivo plato del día de lunes a viernes, con dos o tres opciones para elegir, bebida, postre o café incluido por solo 14 euros.
Los viernes la cita es con la paella, mientras que los miércoles el protagonista es el tradicional guiso de ralla. Y los sábados, Can Beia saca todo su carácter ibicenco con propuestas especiales como el sofrito payés, el arroz a la marinera, la paletilla de cordero al horno o una caldereta de rape con bogavante.
Además, por encargo preparan recetas fuera de carta como arroz de matanza o paella, perfectas para celebraciones o reuniones especiales.
Desde primera hora de la mañana también puedes disfrutar de sus desayunos, con tostadas -como la de salmón o la de cecina ahumada-, tapas diarias, bocadillos, platos especiales, huevos revueltos con aguacate y rúcula, bowls de acaí, zumo de naranja natural, smoothies y buen café.
Y para poner el broche final, nada como sus postres caseros, donde conviven clásicos de la isla como el flaó o la graixonera con propuestas más actuales como su brownie sin gluten con frambuesa.
Su bodega apuesta por vinos españoles, desde Ribera o Rioja hasta Verdejo o Chardonnay, además de una refrescante sangría de cava con puré de frutas.
Y si buscas un lugar para celebrar, Can Beia también abre sus puertas a cumpleaños, cenas de empresa y eventos privados de hasta 50 personas.
Porque hay clásicos que nunca pasan de moda, solo saben reinventarse. Y Bar Can Beia es el mejor ejemplo de ello.