Hay sitios a los que entras por curiosidad y acabas repitiendo por lo bien que se come. Jolly Bar Ibiza, en Ibiza ciudad, es exactamente eso: un bar cafetería con esencia italiana, ambiente cercano y una propuesta honesta que funciona a cualquier hora del día.
Nada más entrar, hay algo que capta toda la atención: su vitrina. Es, literalmente, un festival de opciones dulces y saladas que hacen muy difícil decidirse. Croissants recién hechos, focaccias, tartas caseras, sándwiches, alfajores, crostinos, porciones de pizza… y también alternativas veganas y vegetarianas. Todo está elaborado por ellos mismos, y eso se nota tanto en el aroma como en la pinta irresistible de cada propuesta.
El espacio acompaña perfectamente a la experiencia. Con una pequeña terraza y un interior acogedor, Jolly Bar Ibiza tiene ese aire desenfadado que invita a quedarse sin prisas. Es el típico lugar donde puedes sentarte con calma o hacer una parada rápida para llevarte algo rico.
Si eres de los que disfrutan de un buen desayuno, aquí tienes donde elegir. Puedes empezar con tostadas hechas con pan de masa madre, integral o sin gluten, y acompañarlas con lo que más te apetezca. También preparan huevos, ya sea revueltos o en tortilla francesa, y opciones frescas como el açaí bowl con fruta de temporada y granola.
Otro de sus puntos fuertes son las bebidas. Sus zumos naturales y batidos son perfectos para cualquier momento, y el café, por supuesto, está a la altura: café italiano de calidad que se nota en cada sorbo. Además, si buscas algo diferente, cuentan con té matcha y nada menos que ocho variedades de chai.
A la hora de comer, Jolly Bar también tiene una propuesta muy interesante: su menú del día. Por 12,90 eurospuedes elegir entre un plato italiano elaborado —como lasaña, parmigiana de berenjena, ravioli al pesto o tortellini a la boloñesa— o una ensalada, acompañado de agua y café. Una opción práctica, sabrosa y muy bien de precio para estar en pleno Ibiza.
Pero si hay algo que merece mención especial, son sus focaccias. Elaboradas de forma artesanal con harina integral, requieren hasta dos días de preparación. El resultado es un producto cuidado, con textura y sabor que marcan la diferencia. Son, sin duda, uno de los imprescindibles del local.
Y para cerrar con un toque dulce, no puedes irte sin probar sus cannolis artesanales, con diferentes rellenos, o una clásica tarta de manzana y canela.
Además, un punto muy a favor: todo lo que ves lo puedes pedir para llevar. Así que, si prefieres seguir tu ruta sin renunciar a comer bien, Jolly Bar te lo pone fácil.