El Hostal Mar y Sal está situado a tan solo nueve kilómetros de Ibiza ciudad, en un paraje incomparable, entre pinos y sabinas, reserva natural protegida, junto a la icónica playa de Ses Salines.
Este hostal es el lugar idóneo para unas merecidas vacaciones de descanso. Caminar descalzo por la playa, disfrutar de las impresionantes salidas del sol con la isla de Formentera como telón de fondo o nadar en las aguas cristalinas, son tan solo algunas de las maravillosas experiencias que podrás experimentar durante tu estancia aquí.
El Hostal Mar y Sal cuenta con parking propio para clientes y con ocho habitaciones para adultos, dobles y suites, de un estilo mediterráneo y de lo más acogedoras, que ofrecen a cada visitante todas las comodidades necesarias para vivir una grata estancia rodeado de paz y tranquilidad. Aire acondicionado, televisión, conexión a WIFI gratuita, baño privado con ducha de efecto lluvia, secador de pelo, y toallas para el baño y para la playa, así como productos de aseo naturales de la firma local Campos de Ibiza.
En este alojamiento completamente renovado, los detalles forman parte de su encanto y personalidad. Las fibras naturales combinan a la perfección con la madera y con los textiles de alta calidad, creando espacios con alma bohemia y de una gran belleza. Eso, sumado a sus más de 50 años de historia, a su inmejorable ubicación y a su esencia ibicenca, lo convierten en un lugar digno de ser recordado; un lugar en el que sentirte como en tu propia casa de playa, ya que se encuentra a escasos metros de la misma.
El hostal, dispone, además, de un restaurante con una gran terraza que se inspira en las propuestas gastronómicas de los chiringuitos de playa de toda la vida, con logrados desayunos para empezar el día con energía y con arroces y paellas, carnes y pescados a la brasa, así como ensaladas frescas durante el mediodía.
Hostal Mar y Sal es uno de los establecimientos turísticos más míticos de Ibiza, de esos que han sabido conservar toda su esencia a lo largo de los años. Un remanso de desconexión y serenidad que permanece en el recuerdo de quienes lo visitan y que resulta, siempre, imposible de olvidar.