Si te gusta descubrir restaurantes con personalidad, apunta este nombre: Nuna Restaurante Nikkei, ubicado en la conocida “calle de los restaurantes” de Santa Eulalia.
Este acogedor restaurante se ha convertido en uno de esos lugares que sorprenden desde el primer momento, no solo por su propuesta gastronómica, sino también por la forma en la que consiguen que te sientas como en casa.
Detrás de Nuna están Víctor y Carmen, dos personas que han creado mucho más que un restaurante. Han dado forma a un espacio cercano y auténtico donde la gastronomía y la hospitalidad van completamente de la mano. Víctor lidera la cocina inspirado por sus raíces peruanas y por la tradición familiar con la que ha crecido. Sus platos transmiten emoción, intensidad y equilibrio, buscando siempre sorprender y dejar huella en quien los prueba.
Mientras tanto, Carmen se encarga de que todo fluya en sala con naturalidad y cercanía. Desde que te sientas hasta que termina la cena, consigue que la experiencia sea cálida, relajada y muy humana. Aquí no hay prisas ni formalidades innecesarias; todo sucede de manera natural, como cuando visitas la casa de alguien que disfruta de verdad recibiéndote.
En Nuna la cocina nikkei es la gran protagonista. Aquí Japón y Perú se encuentran en platos llenos de color, equilibrio y creatividad, donde cada detalle está pensado para que disfrutes de una experiencia diferente.
La base de su cocina son los productos frescos, las técnicas precisas y el respeto absoluto por los sabores tradicionales, siempre reinterpretados con un estilo propio y muy personal.
Además, suelen trabajar con sugerencias fuera de carta según la temporada y el producto fresco disponible, así que siempre hay algo nuevo que descubrir.
Uno de los detalles que marcan la diferencia en Nuna son sus salsas caseras, elaboradas artesanalmente en el propio restaurante. Son parte fundamental de la personalidad de cada plato y aportan ese punto especial que hace que cada bocado tenga identidad.
La experiencia se completa con una cuidada selección de vinos nacionales e internacionales y una carta de cócteles perfecta para acompañar la velada.
El Pisco Sour, tanto clásico como de maracuyá, es uno de los favoritos de la casa, aunque el Chilcanotambién triunfa por su frescura, especialmente durante las noches de verano.
Y si eres de los que nunca perdonan el postre, aquí merece la pena dejar hueco. Su famosa panna cotta de coco con té de mariposa se ha convertido en uno de los imprescindibles.
Nuna también organiza eventos privados y celebraciones íntimas, aprovechando el encanto de su espacio para crear experiencias únicas y personales. Porque si algo consiguen aquí es que cada visita se convierta en un recuerdo especial.