El hotel Mongibello, que da un salto a la categoría cinco estrellas, refuerza su identidad con una de sus grandes apuestas: Sorella, restaurante que consolida su posición como uno de los destinos gastronómicos más interesantes del noreste de la isla.
Ubicado frente al mar, en la tranquila cala de Es Caló de S’Alga, Mongibello mantiene ese imaginario de la Ibiza hedonista de los años 60 y 70, pero lo lleva a un terreno más sofisticado, donde el diseño, el servicio y la cocina avanzan al mismo ritmo. En ese contexto, Sorella se convierte en una parada imprescindible para quienes buscan una cocina italiana auténtica, pero con sensibilidad mediterránea y producto local.
Al frente está el chef siciliano Francesco T. Leggio, con experiencia en casas como Azurmendi o El Celler de Can Roca, que firma una propuesta donde conviven recetas familiares y técnica contemporánea. Platos como la carbonara trufada o los tagliatelle con bogavante siguen marcando el carácter de la casa, mientras que nuevas incorporaciones como la corvina con patata y achicoria, el solomillo al whisky o un delicado risotto de pimientos amplían el recorrido hacia una cocina más abierta y actual .
La experiencia se despliega además en distintos espacios que transforman el ritmo del día. Sorella Ristorante apuesta por una carta más gastronómica, mientras que Sorella Terrazza propone un formato más relajado y social: cocina ligera, pizzas y platos pensados para compartir, con el Mediterráneo como telón de fondo. A esto se suma Il Chioschetto, junto a la piscina, que irrumpe como uno de los nuevos puntos de encuentro del verano, con propuestas más informales entre cócteles, ostras o espumosos.
Entre las novedades, destaca también una cuidada carta de café de especialidad, integrada en la experiencia diaria del restaurante, y el regreso de “Mestri Ai Fornelli”, el ciclo de cenas a cuatro manos que reúne a chefs invitados y que vuelve a posicionar a Mongibello en el mapa gastronómico más inquieto de la isla.
Más que un restaurante, Sorella funciona como una extensión del propio hotel: una experiencia que combina cocina, entorno y estilo de vida. Porque este verano, quizá el viaje a Italia no pase por coger un avión, sino simplemente por sentarse frente al mar en Santa Eulalia.