Ibiza da un paso decisivo en la protección de uno de sus símbolos naturales con la creación del primer Santuario de la lagartija ibicenca (Podarcis pityusensis), un proyecto impulsado conjuntamente por Ibizaloe e Ibiza Botánico Biotecnológico (Bibo Park), y respaldado científicamente por el Comité Científico de Bibo Park. La iniciativa se presentó tras una reciente reunión de dicho comité, que concluyó con una visita técnica al nuevo espacio de conservación.
El proyecto cuenta con la dirección y el amparo científico de la catedrática Antonia María Cirer, una de las mayores expertas en la lagartija ibicenca, que lleva cerca de cincuenta años estudiando esta especie endémica de las Pitiusas y asesora a Bibo Park desde antes de su apertura. En la jornada participaron también los catedráticos Joan Pedrola y Lorenzo Llorens, el biólogo Bartolo Planas, así como César Mayol y Eduardo Mayol.
El santuario se ubica en un enclave donde históricamente existía una colonia natural de lagartija ibicenca y es el resultado de más de cinco años de investigación, ensayos de materiales y desarrollo técnico. El recinto permite a la especie vivir en condiciones de semi-libertad, respetando su comportamiento natural y minimizando riesgos externos.
El espacio está protegido por una pared perimetral de vidrio que incorpora, en su parte superior, un sistema de rodillos paralelos diseñado para impedir el acceso de depredadores invasores. Este sistema bloquea eficazmente el avance de serpientes como la serpiente de escalera o la serpiente de herradura, una de las principales amenazas actuales para la supervivencia de la especie en Ibiza. En el interior se han recreado muros de piedra seca, su hábitat tradicional, y se han instalado cámaras de seguimiento científico que permiten estudiar desplazamientos, comportamiento y evolución poblacional.
“El objetivo es ganar tiempo y proteger colonias viables mientras se siguen investigando soluciones eficaces frente a la invasión de serpientes”, señala Antonia María Cirer, quien subraya el valor científico y simbólico de la lagartija ibicenca para las islas.
Este santuario se convierte así en un modelo pionero de conservación aplicada en las Pitiusas, combinando conocimiento científico, innovación técnica y compromiso local para salvaguardar una especie clave del patrimonio natural de Ibiza.