El origen de Es Polvorí (El Polvorín) se remonta al siglo XVI, cuando fue construido en el Baluarte de Santa Lucía, dentro de la ciudad amurallada de Dalt Vila, como almacén de pólvora de la Real Fuerza. La solidez de su arquitectura, con muros de piedra gruesa y un diseño austero, daba testimonio de su función militar y de la importancia estratégica de la isla en el Mediterráneo.
El episodio más trágico de su historia ocurrió el 21 de septiembre de 1730, cuando un rayo impactó en el edificio y provocó la explosión de los 370 quintales de pólvora almacenados en su interior. El desastre, recordado en la memoria popular como «s’any des tro» (el año del trueno), causó la muerte de 15 personas —dos mujeres, un hombre y doce menores— y graves daños materiales, especialmente en el cercano convento de los dominicos. Hacia 1764, el edificio fue reconstruido siguiendo los modelos arquitectónicos de la época y mantuvo su función militar durante casi dos siglos más.
La verdadera transformación de Es Polvorí llegó en la década de 1970, cuando pasó a manos del Ayuntamiento de Ibiza. Desde entonces, dejó atrás su pasado bélico para convertirse en un espacio abierto a la cultura: fue sala de exposiciones, sede de grupos teatrales y escenario de diversas actividades artísticas. En 1977, el Museo de Arte Contemporáneo de Eivissa (MACE) asumió su gestión cultural y puso el edificio al servicio de los artistas. Una comisión formada por figuras como Julio Carreño, Pere Planells y Rafel Tur Costa impulsó una programación vanguardista y abierta a nuevas propuestas.
Ese mismo año se celebraron exposiciones significativas, como la de la fotógrafa belga Helene de Mevius, centrada en la Ibiza rural, o la muestra Honomatopeya del grupo catalán formado por Lluís Diaz, Ray Ferrer y Josep Sala, que causó expectación con sus collages en clave de cómic sobre personajes históricos españoles. En 1978 continuaron las propuestas innovadoras con artistas como Ricardo Roux, Albert Girós, James Mac Donald o Gustavo Eznarriaga, quienes consolidaron a Es Polvorí como un referente cultural emergente.
Ya en los años ochenta, el edificio se destinó a almacenar los fondos del MACE, pero sin abandonar del todo su vocación artística. Posteriormente, bajo la gestión de la Fundació Baleària, recuperó protagonismo como espacio multicultural, acogiendo durante años una programación variada de exposiciones y eventos.
Tras permanecer cerrado más de cinco años, Es Polvorí reabrió en marzo de 2024 con una exposición dedicada al pintor Narcís Puget. La reapertura coincidió con el 150 aniversario de su nacimiento y con el 25 aniversario de la declaración de Ibiza como Patrimonio Mundial por la Unesco.
Hoy, Es Polvorí representa un lugar de encuentro entre pasado y presente: un edificio que, habiendo nacido para la defensa militar, se ha reinventado como faro cultural.










