Hay lugares que son mucho más que un negocio y que forman parte de la esencia más auténtica de Ibiza. Cala Escondida, el pequeño chiringuito situado en Racó d’en Xic, junto a Cala Comte, ha sido durante más de una década uno de esos rincones especiales donde el tiempo parecía detenerse. Entre puestas de sol, conciertos improvisados, abrazos, baños al atardecer y una forma de entender la isla desde el respeto por la naturaleza, consiguió construir una comunidad que iba mucho más allá de quienes se sentaban a una mesa.
Ahora, después de once temporadas, su equipo ha comunicado una noticia que muchos temían desde que comenzó el verano: el Chiringuito Cala Escondida no abrirá sus puertas este 2026 en el lugar donde todos lo conocimos.
En un emotivo mensaje publicado en sus redes sociales, recuerdan que aquel pequeño espacio entre el mar y las rocas fue escenario de miles de atardeceres, reencuentros y celebraciones, y agradecen el cariño recibido durante todos estos años. Al mismo tiempo, dejan claro que no consideran que esta sea una despedida definitiva, sino el final de una etapa.
Desde su apertura en 2015, Cala Escondida se ganó un lugar privilegiado en el corazón de residentes y visitantes por su filosofía sostenible y su personalidad. Alimentado mediante energía solar, integrado en el paisaje y construido con un profundo respeto por el entorno, el chiringuito apostó por una propuesta gastronómica sencilla, productos de proximidad y una forma de disfrutar del litoral muy diferente al turismo masivo. Su ambiente relajado, auténtico y familiar hizo que muchos lo identificaran con esa Ibiza que todavía conserva rincones donde el mar, el silencio y la naturaleza siguen siendo los protagonistas.
Aunque el comunicado no explica los motivos del cierre, distintos medios locales apuntan a que el establecimiento ha perdido la concesión municipal del quiosco de Racó d’en Xic tras el proceso de adjudicación de los servicios de playa para los próximos años. El propio equipo insiste, sin embargo, en que el espíritu de Cala Escondida sigue vivo y confía en poder escribir un nuevo capítulo en otra ubicación cuando sea posible.
En Welcometoibiza hemos tenido la suerte de conocer de cerca a las personas que han hecho posible este proyecto y sabemos que detrás de Cala Escondida siempre hubo mucho más que un chiringuito. Hubo ilusión, trabajo, respeto por el entorno y una manera muy especial de recibir a todo el mundo.
Hay lugares, como Cala Escondida, que pueden desaparecer del mapa, pero nunca de la memoria. Ojalá esto sea solo un hasta luego y volvamos a encontrarnos frente al mar, muy pronto.