A medida que el sol baja sobre Cala Nova, el azul del Mediterráneo empieza a mezclarse con tonos dorados y rosados. Desde EPIC Infinity Lounge, la piscina infinity parece prolongar ese horizonte y las mesas se van llenando justo cuando la luz empieza a cambiar. Es la hora en la que el rooftop de BLESS Ibiza Cala Nova cobra otra dimensión: la de una terraza pensada para quedarse cuando llega la noche.
Primero uno de sus cócteles de autor. Después, el atardecer. Y cuando el último rastro de luz desaparece sobre el agua, llega la cena.
Es difícil pensar en un escenario más apropiado para ese tránsito. Frente al Mediterráneo, EPIC combina gastronomía, música y diseño en un espacio que durante el día tiene un carácter más luminoso y que, al caer la tarde, se vuelve progresivamente más íntimo. La piscina deja de ser el centro de atención y la mesa empieza a ocupar su lugar.
La propuesta gastronómica sigue una cocina contemporánea, fresca y ligera, construida alrededor del producto y de platos pensados para compartir. Presentaciones cuidadas, sabores mediterráneos y diferentes texturas componen una carta que encaja especialmente bien con el momento del día en el que EPIC alcanza su mejor versión.
Porque cenar aquí tiene poco que ver con sentarse simplemente a comer. La mesa está frente al mar, la iluminación se vuelve más cálida, el ambiente es relajado y el rooftop adquiere ese punto entre sofisticado y cosmopolita que define las mágicas noches de verano.
Quizá sea eso lo que hace especial a EPIC: que todo sucede sin necesidad de forzarlo. El atardecer, la música, el Mediterráneo delante. Una de esas cenas en las que el entorno termina formando parte de la experiencia tanto como lo que llega al plato.