Hay lugares en Ibiza donde comer forma parte de la experiencia de estar frente al mar. La Calita, en BLESS Ibiza Cala Nova, nace precisamente con esa intención: recuperar el espíritu relajado del chiringuito mediterráneo y combinarlo con una propuesta gastronómica cuidada.
Situado junto a la piscina y con el Mediterráneo como telón de fondo, este espacio apuesta por una forma de disfrutar sin demasiados protocolos. La idea es sencilla: llegar, sentarse, comer bien y dejar que el tiempo pase. La propia propuesta de BLESS lo define como un rincón pensado para prolongar el día entre la brisa marina, música y una atmósfera relajada.
Su cocina parte de los sabores mediterráneos y el producto fresco, pero incorpora también una mirada contemporánea. La carta incluye arroces, pescado y marisco, además de propuestas más ligeras como pokes, sushi y ensaladas. Entre las especialidades de esta temporada aparecen platos tan apetecibles como el arroz negro con calamar ibicenco, el gallo de Ibiza a la brasa, el jamón ibérico 5J con pan de cristal, las croquetas de cecina con nieve de queso Mahón o la ensalada de burrata y trufa.
Otro de los atractivos de La Calita es una cuidada selección de cócteles, concebida para alargar la sobremesa y disfrutar del entorno sin prisas.
Y aunque BLESS Ibiza Cala Nova cuenta con una oferta gastronómica más amplia, La Calita ocupa un lugar diferente dentro del conjunto. Si Lumbre apuesta por la cocina mediterránea alrededor del fuego y Tora por una experiencia japonesa basada en la filosofía omakase, La Calita se sitúa en el terreno más relajado e informal: el de un buen almuerzo junto al mar, con una cocina reconocible y el paisaje de Cala Nova como parte esencial de la experiencia.
La Calita, dentro del hotel BLESS Ibiza Cala Nova, en Es Canar, frente a Cala Nova, abre todos los días de 12:30 a 17:30 horas y es conveniente reservar mesa.
Una dirección indispensable para quienes buscan comer frente al Mediterráneo, disfrutar de producto y cocina de inspiración ibicenca y convertir el almuerzo en una sobremesa sin reloj.