Cala San Vicente, también conocida en catalán como Cala Sant Vicent, es una de las playas más amplias y accesibles del norte de Ibiza. Se encuentra en el municipio de Sant Joan de Labritja, muy cerca del encantador pueblo del mismo nombre, y es un lugar perfecto si buscas comodidad, servicios y unas vistas espectaculares sin renunciar a la tranquilidad.
Una cala ideal para disfrutar en familia
Esta cala destaca por su amplio arenal de arena dorada y grano medio, rodeado por montañas cubiertas de vegetación. El agua, habitualmente de un intenso color turquesa, es clara y muy fotogénica, aunque puede perder algo de transparencia tras los temporales.
Eso sí, ten en cuenta que la orilla tiene una pendiente algo pronunciada, por lo que es recomendable tener especial cuidado si acudes con niños pequeños.
Acceso cómodo y vistas impresionantes
Se puede llegar fácilmente en coche hasta el paseo marítimo que recorre Cala San Vicente de punta a punta, a través de una carretera asfaltada con curvas pronunciadas. Por esta razón, cada año se celebra aquí la conocida competición automovilística ‘Pujada a sa Cala’, una carrera que ya es tradición.
Durante el descenso por carretera, te recomendamos hacer una parada en el mirador panorámico, ubicado en uno de los márgenes del camino. Desde ahí disfrutarás de una vista espectacular de toda la bahía, con el islote de Tagomago al fondo y varios peñotes que realzan la belleza natural del lugar.
Todos los servicios que puedas necesitar
Si no te apetece cargar con muchas cosas, Cala San Vicente es perfecta: aquí encontrarás de todo. Desde hamacas, sombrillas y actividades acuáticas, hasta supermercados, tiendas de recuerdos y artículos de playa.
Además, la cala es muy accesible: cuenta con pasarelas adaptadas para personas con movilidad reducida, silla anfibia y servicio de vigilancia y socorrismo durante los meses de verano.
Amplia oferta gastronómica
La oferta de bares y restaurantes es otro de los grandes atractivos de Cala San Vicente. Hay opciones para todos los gustos y presupuestos. Entre los más destacados están:
- Can Miquel des Port: un restaurante ibicenco con décadas de tradición, famoso por su pescado fresco, el auténtico bullit de peix y sus arroces. Fue fundado por la abuela de la familia Marí y hoy continúa en manos de su hija y su nieta, que mantienen vivo su legado con el mismo cariño, dedicación y saber hacer de siempre.
- Can Gat: lo casero prima en la cocina de Can Gat, así como el producto local, que está siempre presente en sus platos. Un clásico si quieres degustar un buen pescado fresco, así como variedad de arroces y paellas.
- Restaurante Playa San Vicente: en pleno paseo de la Cala San Vicente encontrarás este restaurante con más de 50 años de historia. Recetas tradicionales con variedad de platos típicos ibicencos que merece la pena probar, sobre todo su bullit de peix, su parrillada de pescado de la isla o la salmorra.
- The Boat House: un icónico restaurante de la zona que enseguida llama la atención por su decoración tan original, ambientado con todo tipo de elementos marineros en madera. Sirven platos internacionales con varias opciones para vegetarianos y veganos.
- On the beach Ibiza: un chiringuito de playa perfecto para disfrutar de un día en familia o con amigos. Aquí podrás probar ricas propuestas centradas en la cocina mediterránea y tomarte un refrescante cóctel frente al mar.
Un rincón con historia
Aunque hoy Cala San Vicente es una zona muy turística y equipada, no siempre fue así. Durante siglos fue una de las áreas más aisladas de Ibiza, hasta el punto de permanecer despoblada hasta el siglo XVIII. Ese aislamiento ha dejado huella en su entorno natural, que sigue siendo uno de sus principales atractivos.
